Vestidos años 50, pinup, rockabilly, swing, madmen...

Retrato de una bailarina, 1914



Anna Pavlova posa para el ballet Rondino, posiblemente representada por su compañía en 1914. Fotografía de Mishkin.Anna Pavlova nació en Rusia en 1881. Su madre era lavandera y su padre seguramente fue un judío dedicado a los negocios. Anna adoptó el apellido del segundo marido de su madre, que la adoptó cuando ella tenía tres años.

Después de ver una representación de la Bella Durmiente, Anna Pavlova decidió convertirse en bailarina y en entró en la Escuela de Ballet Imperial a los 10 años. Después de unos años de trabajo duro se graduó y debutó como profesional en el Teatro Mariinski (o Mariinsky) en 1899 con La Virgen Vestal. Fue partidaria de las reformas introducidas por Fokine, y aspiraba a una interpretación de la música en sus bailes.

En 1905, Michel Fokine creó para ella La Muerte del Cisne, estrenada en San Petersburgo y presentada en el Metropolitan Opera House de Nueva York cinco años más tarde. Nombrada prima ballerina en 1906, estrenó en los papeles principales los ballets El Pabellón de Armida (1907), Chopiniana (1908) y Noches Egipcias (1908) de Fokine, algunos de los cuales volvió a bailar en el debut de los Ballets Russes de Diaghilev en París, el año 1909.

Después de varias giras por Londres, Nueva York, Praga y Berlín con Mikahil Mordkin como partenaire, Anna Pavlova, aún ligada al Teatro Marinsky. De ahí en adelante Anna Pavlova recorrió el mundo con su propia compañía y estableció su casa en Londres, donde sus mascotas exóticas fueron compañía constante. Victor Dandré, su director, fue también su compañero, y no está claro si también se casaron.

Mientras que su rival contemporánea, Isadora Duncan, introdujo innovaciones revolucionarias a la danza, Anna Pavlova se mantuvo comprometida con el estilo clásico. Era famosa por su delicadeza, fragilidad, ligereza e ingenio y patetismo.

Su última gira mundial fue en 1928/29 y su última actuación en Inglaterra en 1930. Anna Pavlova apareció en algunas películas mudas. Anna Pavlova falleció de pleuresía en los Países Bajos en 1931, después de negarse a que la operaran, declarando: "Si no puedo bailar entonces prefiero estar muerta."