Vestidos años 50, pinup, rockabilly, swing, madmen...

Hacer realidad un sueño sin excusas

Se acabaron las excusas.
Después de tres años de silencio vuelvo a la carga con la revista Malachuca. La editora, que aquí suscribe y firma, después de una depresión postpirateo editorial y agotamiento cerebral, un traslado domiciliario, un cambio laboral, un amor público perdido y otro privado mantenido, una tesina hecha y aprobada, algún kilito ganado, mucha melena crecida, la adquisición de una moto, dos ex-gatos ocupas, la custodia compartida de un perro, una nueva ilusión rejuvenecida y ampliada, viejos proyectos rescatados y mejorados y un poco de bolsa y tiempo, se ha decidido a remontar de nuevo el proyecto editorial electrónico Malachuca.


¿Qué por qué se acabaron las excusas? Por que es muy cómodo ver pasar la rutina una vez que se tiene la cabeza de nuevo bien amueblada, el espíritu está sosegado, los días son previsibles, las rutinas te dan seguridad y aunque quieres hacer cosas y te comes la cabeza para ver como puedes las puedes hacer realidad, de pronto te encuentras con un huésped que no conocías. El miedo. El miedo frena, y de qué manera. El miedo a emprender se esconde detrás de mil pretextos que te hacen parapetarte en la seguridad de la rutina. Los pretextos te protegen hasta el punto de que el inmobilismo vital te parece una opción muy respetable y hasta deseada.

Leyendo a Wayne Dyer en Excuses Begone! me encontré 18 excusas para no dar un paso en la consecución de tener la vida que se desea y os aseguro que he pasado por todas. Las excusas son, a saber:

1. Será muy difícil
2. Va a ser peligroso
3. Llevará mucho tiempo
4. Generará un drama familiar
5. No está en mi naturaleza
6. No puedo costearlo
7. Nadie me va a ayudar
8. Nunca se ha hecho una cosa así antes
9. No soy lo suficientemente fuerte
10. No soy suficientemente inteligente o list@
11. Soy muy viej@ o demasiado joven
12. Las reglas no me lo permiten
13. Es demasiado para mi
14. No tengo suficiente energía
15. Es la historia de mi familia
16. Estoy MUY ocupad@
17. No me lo merezco
18. Me da miedo
Mi amigo Rafa, un tipo apolítico y feliz con una inteligencia tan aguda como impertinente que adoro, entra sale de mi campo de visión cada dos o tres meses desde hace 15 años para auscultarme la vida de dentro. La última vez que me visitó me dijo: ”Chus, cada vez estás más guapa y eres más aburrida. Si no te gusta cómo vives, haz algo para cambiarlo”.
Mis mecanismos se dispararon, se removieron convulsos entre el quiero y no puedo o no quiero o no me atrevo, y con un grito a lo increíble Hulk me planté y me dije YA, YA es hora, no valen más postergaciones miedosas.

Estoy en pie de guerra conmigo misma. Por dónde empiezo, me pregunto, arremangándome las mangas para empezar la faena. Reviso los restos del naufragio. Una base de datos bien provista, lazos con las agencias de comunicación bien asentados como lo demuestra mi bandeja de entrada de redaccion@malachuca.com; de los anteriores proyectos de Malachuca sólo tengo lo que me han permitido mantener la magnífica biblioteca de páginas archivadas de Internet que es WayBackMachine y mis cuadernos recopilatorios de ideas, que siempre me ha gustado escribir con boli y en papel, en los cuales he anotado durante años en plan diario los hechos y proyectos de Malachuca. Y poco más, nada en discos duros ni backups, ni historiales ni ná de ná. Al principio este partir de cero me tuvo sin aliento pero después lo vi como un renacer, una nueva oportunidad de crear sin lastres aunque con toda la experiencia acumulada de tres años como editora de una revista electrónica propia y algunos cuantos más como redactora, coordinadora y editora de publicaciones comerciales en papel como asalariada.

Ya he empezado. Y aquí estoy para contar como voy construyendo ese edificio que está en mi cabeza y que poco a poco se irá materializando. Si tú, que me estás leyendo, tienes un proyecto enquistado que quiere salir y no le dejas, aunque te mueras de ganas, atrévete conmigo a hacer realidad tu sueño.

Pregúntate: ¿Quiero hacer en realidad las cosas o prefiero quedarme con las ganas? Según mi experiencia es mejor intentar las cosas que arrepentirse de no haber hecho nada. Siempre se sale ganando.