Vestidos años 50, pinup, rockabilly, swing, madmen...

Perversión vintage

En mi segunda experiencia como editora de video decidí apostar por una recopilación de fotografías vintage a las que necesitaba dar vida. Esta presentación de modelos de finales de XIX y principios del XX mira el modo de entender el amor y el sexo en el pasado.

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La fotografía, sobre todo digital, ha cambiado mucho la manera de entender la intimidad.
Ahora hacerse fotografías personales es asequible para cualquiera. Sin embargo, las fotos que presento a continuación son premeditadas. Las mujeres que salen en ellas son de clase alta, las únicas que se podían permitir hacerse una foto porque el concepto era todo un lujo. Además eran unas aventureras porque si bien por la época la mujer había ya alcanzado cierta preponderancia social lo del libertinaje quedaba aún un poco lejos. Estamos hablando de fotografías tomadas entre 1830 y 1860 (creo recordar) tomadas algunas en hogares particulares en las que el fotógrafo contratado se presentaba con todo el equipo.

Las circunstancias son variadas. Los retratos de mujeres corresponden a postales que se comercializaban para goce erótico de los hombres que finalmente terminaron comprando las mujeres porque las modelos eran en muchos casos famosas internacionalmente y marcaban moda en las tendencias de peinados y atavíos. Debían de ser realmente famosas porque la profesión de modelo no tenía los tintes glamurosos de ahora; al contrario, que una mujer viviera de su cuerpo no beneficiaba en nada su reputación.
He incluido también imágenes de personas normales que se acercaban a la tienda del fotógrafo para conmemorar una ocasión especial. Los retratistas se esforzaban en crear escenarios atractivos para sus clientes y los retratados ponían lo mejor de sí. Se trataba de que los hombres aparecieran tan varoniles como fuera posible, las mujeres se presentaban elegantes y refinadas mientras que de los niños se esperaba que evocaran una infancia feliz y despreocupada. Dada la solemnidad del acontecimiento, las expresiones solían ser un tanto hieráticas que cualquiera que tenga fotografías de la boda de su abuelo puede entender.
Las escenas románticas de pareja corresponden al periodo de paz entreguerras. En esta época el romance estaba muy considerado y estos amores fotografiados dejan de lado las representaciones clásicas de los enamorados a caballo en un paisaje pastoral para volcarse en un entorno popular que reprodujese las costumbres amorosas de la época en la que los novios disfrutaban de su mutua compañía sin nada de artificio. El gobierno se valía de estas tarjetas para inocular a los jóvenes dosis de virilidad y heroísmo y animarles la marcha hacia las filas con el corazón alegre por la certeza de que una bella joven aguardaría su vuelta embelesada por su valor.
Encontramos deliciosas doncellas que ilustran la belleza integral del cuerpo femenino, más redondito y marcado que el actual, en medio de una atmósfera romántica y una ligereza visual que nos hace sentir mariposas en el estómago. Son seductoras, picaronas, sencillas y naturales, cómodas en su desnudez y absortas en su propia belleza más que en la presencia del fotógrafo. Esta es una característica de la época, por fin la mujer asumió que tenía un cuerpo para gozar y del que enorgullecerse, cobran conciencia de la fuerza seductora de su cuerpo y lo muestran para nosotros sin pomposidad.

Termino la recopilación con una muestra de las relaciones sexuales de las generaciones anteriores. Sin duda es el principio de la pornografía actual. Resulta llamativo y sorprendente descubrir que hoy tenemos la misma inclinación en los deseos carnales: las posturas, combinaciones y ángulos demuestran que nada nuevo luce bajo el sol. Nuestras modelos practicaban tríos, spanking, SM, voyeurismo, exhibicionismo,... no hemos inventado nada, el goce siempre ha formado parte de la naturaleza humana. Somos tan perversos como lo eran nuestros tatarabuelos.