Vestidos años 50, pinup, rockabilly, swing, madmen...

AVIVA EL FUEGO DE TU RELACIÓN

Ya nos conocemos. Nos quedamos dormidas en el sofá tiradas de cualquier manera con el maquillaje corrido y el mando de la tele de la mano. Mientras, nuestro hombre espera resignado en la cama, o lo que es peor, indiferente. Falta más música de chakachaka en los dormitorios conyugales.

Tópico de hoy
Aviva el fuego de tu relación


La falta de deseo es un tema común entre hombres y mujeres. Y las excusas suelen ser siempre las mismas: estoy muy ocupada, llego cansada a casa, no tengo el cuerpo para fiestas, sólo quiero descansar…. Me aburren tus excusas. Antes tenías el mismo trajín y para estar con tu pareja nunca estabas cansada. Tus excusas ya no sirven.

El que está ahí dormido es tu pareja, una pareja con la que estás voluntariamente. Si es así haz el favor de cuidarle y aunque no puedas con tu alma, arrímate a su cuerpo, siente su calor y reconfórtate con su compañía, demuéstrale el cariño que le tienes. Y si el cuerpo te pide marcha, házselo saber, con sutileza, (vuestro código secreto lo va a entender a la primera aunque si es durillo de tacto, las palabras y gestos nunca fallan). A estas alturas de la vida ya sabes que él no tiene una bola de cristal para conocer tus apetencias continuamente.

Pero si la rutina o la desgana se han hecho con vuestras sábanas, si sus manos están cada vez más lejos de tus pechos, haz examen de conciencia y mira ver si tú pones de tu parte para que la relación funcione.

En los corrillos de amigos es fácil que salga el tema, y lo más normal es culpar al otro de esta inactividad. Pero a solas, plantéatelo en serio, si ninguno de los mueve un dedo ¿quién va a poner el motor de nuevo en marcha? No te mosquees, puede que esto sólo pase un fin de semana de cada mes, pero si una vez se empieza a dejar un hueco puede que al final la rutina os haga ganadores del “san benito” de pareja inapetente. El éxito de una relación larga depende del esfuerzo diario invertido, la incomunicación no surge de la noche a la mañana, sino que va poniendo día a día su semilla, como la hormiga.

Ya sé que suena a obviedad, pero cuando oigo las quejas de las parejas, los afectados no siempre son imparciales a la hora de sopesar las causas de esta indiferencia marital. ¿Que él se va a la cama sin darte un beso siquiera? Mal hecho, pero no te calles y díselo, no dejes que se te vayan acumulando los malos rollos. ¿Que tiene la costumbre de no lavarse los dientes y rehúsas besarlo? No me extraña, a esas fauces no se acerca ni la más leona. Pero tú, chica, no te pongas ese pijama fucsia con muñequitos de peluche tan sexy como una bata de franela. Y trata de no desordenarte tanto en casa, no sea que te confunda con la versión femenina de Torrente.

Ahora va de veras. Después de una recopilación de los datos que me dais a través de vuestros emails, he creído necesario hacer un protocolo de buenas costumbres en el tema de la seducción.

1. ¡Elimina la franela de tu armario! Hay, por supuesto una excepción a esta regla: a algunos hombres les enrollan los pijamas de franela y las supercamisetas para ir a la cama, etc. Muy bien, pero si este no es tu caso, ¿qué estás haciendo? El pasado es irremediable, y lo comprado ahí está, para donarlo a las monjitas. Pero, examina tus atavíos nocturnos actuales: ¿tus saltos de cama están elegidos según la racionalidad heredara de tu bendita abuelita o te ha guiado la pícara intención de provocar una mirada lasciva y deseosa en esos ojos que tanto te ponen? Conozco muchos guardarropas y sé de la necesidad de elevar el nivel de adrenalina de muchos de ellos.

Y con todas las cosas que tenemos que hacer es comprensible que te dé pereza ir a comprar, pero debes dar un paso atrás para contemplar cómo ha sido tu pasado amoroso hasta ahora y cómo quieres que sea. Unos pequeños cambios como llevar un conjunto de seda (puede ser un sencillo traje de shorts y top) pueden afectar seriamente la estabilidad de tu cama.

2. Porno, ¿has levantado la mano? Ya sé de sobra que este tema levanta pasiones en pro y en contra porque no a todas las parejas les gusta ver porno juntos. Vale, el cine X se orienta más al goce visual masculino y algunas de ellas tienen argumentos que sobrepasan el absurdo; pero conozco muchas parejas que caldean el ambiente viendo vídeos para adultos. Podéis empezar imitando algunas de las escenas sencillas, o si no disfrutas viendo estos vídeos, probad a leer un libro erótico juntos. Llenad la bañera, encended algunas velas y haceros con un libro erótico resistente al agua –sí, existen. O, quizás si va mejor con tu manera de ser, escribe una declaración de amor y compártelas con él en una cena romántica. Algunas veces no se trata de mantener relaciones sexuales sino de mantener la mecha amorosa humeante.

3. Revisa tu actitud, ¡despierta! Este consejo es especialmente recomendable para las parejas de larga trayectoria o para las fóbicas al compromiso. Estoy segura de que habéis oído esa metáfora que compara la comida con el amante: tener pareja es como comer tu plato favorito todos, todos los días. Suena que da miedo, ¿verdad? En teoría, pero ¿estás segura de que te cansarías de un sabroso jamón de pata negra? Bendita maldición…

Todo depende de tu disposición, y la verdad te puede salvar o al menos ayudar a pasar las épocas de baches. La convivencia no es un castigo. No es una sentencia de muerte. Es una oportunidad de tener tapas de jamón ibérico el resto de tu vida, pero prueba distintas presentaciones y modos de elaboración de vez en cuando. Introducid juguetitos sexuales en la alcoba, tomaros de vez en cuando un fin de semana laaaaarrrrgoooo, saborearos el uno al otro. No tiene porque ser siempre sexo de melón con jamón todo el rato. ¿Me captas?

Además apúntate esto: es necesario que alimentes el ego de tu chico. Seguramente le llenaste de cumplidos y atenciones durante el periodo de cortejo, pero la tarea no debe terminar nunca. Él es tu tesoro, tu rey, la persona a la que amas y por la que pierdes la chaveta, así que ¡házselo saber! Los hombres también tienen su corazoncito y necesitan saber lo que sentimos por ellos. Eres la princesa del castillo y ya te ha salvado, le tiraste la trenza y él escaló por ella. Pero no dejes que se aburra en la torre y ponte las pilas continuamente, no te abandones. Mantente al día y renuévate si notas que te estás apoltronando. Cambia de peinado (te sentirás mejor y se notará), no te canses de sonreírle, acaríciale la espalda cuando salga de la cama... Estos gestos son pequeños recordatorios de que sois importantes el uno para el otro, y te aseguro que si los pones en práctica tu relación se fortalecerá día a día.

Devotamente tuya,

Malachuca