Vestidos años 50, pinup, rockabilly, swing, madmen...

¡EN LO QUE SE HACE UN ARROCITO!

Una cálida bienvenida de Malachuca:

El tiempo que más me gusta del mes es el que paso con mi novio. Una de las cosas que disfrutamos haciendo juntos (además de lo obvio,jeje) es cocinar. Así que de vez en cuando preparamos un arrocito y lo dejamos guisar a fuego lento, unos 20 minutos, tiempo suficiente para echar un kiki. ¡Y lo echamos! Terminar algo en un plazo de tiempo preciso nos hace tener una prisa frenética, superestimulante. Déjate llevar por el poder de un rapto amoroso rápido. Sigue leyendo que tenemos para un rato.

Tópico de hoy
 En lo que se hace un arrocito



Claro que es valioso el sexo planeado con cena en casa, velas y eso. Pero el sexo espontáneo también ofrece una larga lista de ventajas. La urgencia de tener a tu amante en ese preciso momento te hace sentir el deseo crudo, perentorio; ese ardor te hace sentir atractiva y deseable, intrépida y salvaje, te reenciende sentimientos y pasiones olvidadas. Puede que parezca una tontería, pero cuando se está centrada en los críos, el trabajo, las amistades, la familia, la casa, sin olvidar que hay que dormir, tener un momento espontáneo puede suponer un gran alivio. Algunas veces encaramos el sexo de forma tan automática (seguro que sabes a qué me refiero) que olvidamos lo atractivas que resultamos para nuestro amante. El “aquí te pillo aquí te mato” es un importante recordatorio de la necesidad de ser lasciva de vez en cuando. Además los actos espontáneos son ocasiones perfectas para probar nuevas posiciones y ángulos que en situaciones normales ni se nos ocurrirían. Y que no te frene pensar: no estoy depilada, llevo unas bragas horribles… ya es hora de que comprendas que los hombres ni se fijan ni les va a importar en ese momento. Lo único que piensa tu amante en ese momento es quemarse contigo, como tú con él.

¿Tengo que recordar la posibilidad del “infraganti”? Se pueden dar deliciosas posibilidades de ser “pillados” en medio de un polvo, algo probable en un retozo imprevisto. En realidad, algunas personas se excitan más con las aventuras traviesas en lugares semi-públicos, provocadas por proposiciones inesperadas o por una corriente de lívido llegada sin permiso de nadie. Las fantasías de muchas personas giran alrededor de la posibilidad de ser sorprendidas en una pasión urgente. ¿Eres tú una de ellas?

¿Y qué me dices de lo excitante que resulta ver a tu amante a medio vestir? A menudo con un kiki no te da tiempo a desnudarte del todo. La vista de una mujer solo con las medias puestas o la del hombre con la camisa desabotonada derrite todas las defensas. También se ha de contar con las sensaciones del tacto de la ropa… tocar la licra de los pantis o el lazo sedoso de la corbata hace perder los papeles sin dar tiempo a pensar. O el frufrú de la ropa al caer…. la aventura sexual desvela un universo de sensaciones perturbadoras.

Y toquemos el tema de la higiene. Un agua antes del encuentro se agradece pero a veces la ducha significa matar las feromonas naturales que tan, tan, tan afrodisíacas resultan. Si nuestro hombre ha recorrido 300 Km. en coche bajo el sofocante calor del verano y nos llegue pegajoso y ávido por vernos, ¿cómo no va a parecernos sexy el delicioso sabor salado de cada centímetro de su cuerpo moreno? Hay que saber encontrar lo sexy, no romperlo.

¿Cómo responde el cuerpo de la mujer a un kiki de asalto? No se puede generalizar y algunas en cuanto intuyen “jaleo” se ponen “a tono” al momento. Pero para otras puede que las ganas no sea estimulante suficiente. ¿Entonces que hacen? Anticiparse, está claro. Kit de urgencia para llevar en el bolso: lubricante, condón y toallitas, ¿qué menos? Hay que estar siempre preparada.

Así que déjate seducir por las prisas, los imprevistos. ¡No te cuadricules! Déjate llevar aunque solo sean los 20 minutos del arroz. La adrenalina acelera el ritmo cardíaco. Y ese flujo sanguíneo va donde más interesa, en hombres y mujeres. Y te aseguro que estas “situaciones de stress” fortalecen los vínculos de la pareja. Uno de los problemas de las relaciones largas es que con el tiempo se acaba la novedad, la pasión se trueca en rutina. Estas guerrillas esporádicas ayudan a combatir el tedio y te dan un motivo para que te brillen los ojos. Así que, manos a la obra. Echa un kiki esta tarde y hazme saber los detalles más escabrosos.

Devotamente tuya,
Malachuca