Vestidos años 50, pinup, rockabilly, swing, madmen...

29 Lovely Kitchen


Los préstamos del pasado deben adaptarse a las costumbres contemporáneas. Por eso las resurrecciones de época, incluso cuando no son francas invenciones, nunca tienen por objeto ser auténticas recreaciones del pasado; siempre son, en el sentido estricto del término, “superficiales”. No se puede volver al pasado si realmente se desea confort. Podemos admirar los interiores del pasado, pero si tratamos de copiarlos veremos que es demasiado lo que ha cambiado.





Lo que más ha cambiado es en realidad el confort físico –el nivel de vida- en gran medida como resultado de los avances de la tecnología. Los cambios tecnológicos, naturalmente, han afectado a la evolución del confort a lo largo de toda la historia, pero nosotros nos hallamos en una posición especial. La evolución de la tecnología doméstica ha afectado de manera especial a las cocinas. La calefacción central, fontanería interior, agua corriente caliente y fría, luz y energía eléctrica son modernidades que a principios de siglo sólo tenían las casas más acomodadas.








El diseño de estas cocinas tan acogedoras da señales de lo mucho que ha cambiado el concepto la vida interior en los hogares y como la cocina se ha erigido como corazón de la casa, un espacio intermedio entre salón comedor, recibidor y cocina entendida como plano abierto de reunión familiar y como habitación multitarea donde tomar el cola-cao, ver la tele, celebrar una cena familiar con los amigos o trabajar con nuestro ordenador. 








La moda actual de decorar los interiores con cachivaches ornamentales de aspecto tradicional, sin seguir ningún estilo histórico concreto es una alternativa aceptable y accesible para todos los seguidores del aire retro. También es una componenda barata, aunque a medias: ni es una resurrección ni es un modernismo puro. Estos detalles vintage descafeinados (aunque sea crudo decirlo así) añaden a nuestros hogares la sensación de domesticidad, de intimidad, crean un clima acogedor del que no nos queremos ir.








La cocina moderna funciona más como un taller que como una oficina: Los instrumentos deben estar en lugares en los que sean accesibles, cerca de donde se hacen los trabajos y no escondidos bajo encimeras o en aparadores muy profundos en los que es difícil alcanzarlos.






El confort en la cocina no solo ha cambiado cualitativa, sino también cuantitativamente: se ha convertido en un producto al alcance de la mayoría debido a la producción en masa y a la industrialización. Ahí tenemos la omnipresente IKEA que nos permite tener cocinas con sabor por 3000 euros. Pero esta última ha tenido otros efectos: ha hecho que las cosas hechas a mano sean un lujo. También esto nos separa del pasado.























Lo que está claro es que el estilo vintage da a nuestra cocina un aire muy cómodo donde se quiere estar y que apetece compartir. Lo mejor de esta tendencia es que para aplicarla a nuestra cocina no es necesario renovarla sino ambientarla con distintos accesorios que nos den calidez como exhibir las vajillas, colgar cuadros envejecidos, carteles de época, adornos naif, plantas, vinilos, textiles románticos… posibilidades variadas (que iré mostrando) y con una ventaja añadida, como son detalles de quita y pon este estilo podemos renovarlo una y otra vez sin demasiado coste económico.