Vestidos años 50, pinup, rockabilly, swing, madmen...

Collares, colgantes, camafeos... artesanías que acarician tus sentidos

Versátiles y apasionados, los collares dan vida a nuestra indumentario una y mil veces. Se llaman complementos porque son los encargados de dar el hálito de vida a nuestros vestidos, camisas y jerseys; los responsables de que una prenda de manufactura pase a ser un símbolo personal. Ellos nos dan las señas de identidad, se adaptan a nuestro humor, dicen quiénes somos, con qué soñamos, qué nos gusta. Multiplican nuestro vestuario por diez y hace que seamos conscientes del cuerpo y su poder de seducción. Quién no ha sentido el seductor movimiento de una cadena sobre la piel, en el pecho justo al lado del corazón o en el cuello como el bocado de un amante. Los collares tienen la habilidad de marcarnos el tempo, su cadencia nos acompaña, nos hacen bailar. Los collares juguetones se enrosca en nuestros dedos despistados y nos ayudan a cerrar un rictus de los labios con el arrebato de la mano en su dulce tacto.

Los collares son tan personales y tan caprichosos como nosotras mismas. ¿Los elegimos o nos eligen? A los collares de tonos verdes les gustan las rubias y a los naranjas las pelirrojas...  el cabello, los ojos, la estatura son nuestras propias cuentas que han de tenerse en cuenta para sentir que un collar está realmente hecho sólo para nosotras. Igual que en su diseño predomina la armonía esa obra de arte debe armonizar a la vez con nosotras. Cada pieza tiene su carácter, su historia, su momento... pero todas tienen un secreto que solo se rebela si conocemos el arte de la proporción y el equilibrio. Sólo así podrá realzar toda nuestra belleza.











































Cada una de estas piezas es obra de una artesana española que ha volcado toda su sensibilidad en la ejecución de la pieza; por lo tanto son piezas únicas e irrepetibles. Si estás interesada en alguna de ellas no tienes más que pinchar el enlace que las acompaña y en cada click descubrirás una manera distinta de interpretar los complementos.