Vestidos años 50, pinup, rockabilly, swing, madmen...

Con más barriga mejor fornica



















Para las que estén buscando un polvo de calidad que giren los prismáticos hacia los bombocitos rellenos. Y la que haya puesto a dieta al marido que la interrumpa ipso facto. Investigadores de la Universidad de Erciyes en Kayseri (por Turquía) después de estudiar el índice de masa corporal (IMC) y el rendimiento sexual masculino descubrieron que los hombres gorditos duran más tiempo haciendo el amor que los delgados. Y va en serio.

Los sexólogos establecieron que los hombres de peso tienen un promedio de aguante fornicador de 7,3 minutos (ayayaiiii),so normal sólo pueden aguantar a… aguantar a…. 108 segundos (y lo he puesto en segundos para que parezca más).
Los investigadores turcos observaron durante un año a 1000 personas obesas haciendo el amor y dictaminaron que efectivamente tienen mayor capacidad para retener la eyaculación. Por lo visto, la grasa acumulada aumenta los niveles de estrógenos que actúan sobre los neurotransmisores en la parte del cerebro que facilita el control de la eyaculación. Asimismo, se confirman otros estudios que demostraban que los hombres que padecen de eyaculación precoz tienen bajos los niveles de esta hormona.

Así que se nos presenta un dilema, o cuidamos a nuestros hombres y les prevenimos del colesterol, los triglicéridos y el ácido úrico para que nos vivan más años y más sanos que una manzana con el riesgo de perdernos los placeres de las mil y una noches, o les matamos a comer hamburguesas y ellos a cambio nos matan a polvos y además nos dejan viudas, jóvenes y sabiendo lo que vale un peine (no sé si lo tengo que pensar).

A mi no me gustan los escuálidos ni los flacos que se enfundan camisetas superceñidas dos tallas más pequeñas para marcar pecho (de eso ya me encargo yo). En cuestión de kilos y buscando mi tope estético, lo máximo hacia lo que me he siento atraída es la clásica barriga cervecera de toda la vida, esa que estrechas con los dos brazos contra ti y te hace sentir como en casa. Reflexionando sobre mis experiencias, puedo afirmar que las ocasiones en que he estado con un gordito han resultado memorables; no sé si fue la duración o el peso del cuerpo que le da como más poderío a la jugada, pero la verdad es que guardo muy buenos recuerdos. Pero nunca pienso en estos hombres en base a su barriga o a su poderío sino a su resuelta forma de ser, a su personalidad, a su forma de hacerme el amor. A estos gorditos míos les considero tremendamente atractivos.
Así que esta noticia debe ser bienvenida en España donde viven actualmente 6 millones de obesos (entre hombres y mujeres) a pesar de que el Instituto de Medicina Sexual ha advertido que los obesos tienen el doble de posibilidades de presentar disfunción eréctil y que afecta a la comunicación con sus parejas, la autoestima y al deseo sexual.

Pero yo me pregunto si esta falta de lívido se debe al sobrepeso o a los estigmas sociales que marcan al obeso. El boom de la belleza y el culto al cuerpo, la idolatría a la delgadez, han dejado un marco muy estrecho para la que la gente (hombres y mujeres) se sienta bien (gorda, normal o flaca). La fotografía, el cine, las revistas difunden normas e imágenes ideales a gran escala que desencadenan una irresistible cadena hacia la perfección y minan la confianza psicológica y física de las personas. Una espiral de exigencias estéticas que presionan tiranamente hacia la promoción de la línea fina, tensa y tersa. Si una persona se enfrenta a las relaciones físicas con un cuerpo inseguro y tembloroso, avergonzado y mancillado, es normal que después no le funcione bien o no tenga ganas de usarlo.

Con todo esto, no animo a los hombres y mujeres que se engorden, sino que cada cual sea feliz con su cuerpo y de paso haga feliz a alguien más. Que adelgacen o que engorden, que hagan lo que quieran, pero que no dejen que esto les afecte a la cabeza. Ni para hombres ni para mujeres el aguante es lo primero. Os aburriré con esto pero lo que engancha a la cama es la confianza, la inteligencia y la voluntad de explorar. Nadie saca el metro ni el cronómetro.
Eso sí, si quieres triunfar, por si acaso, te recomiendo un buen chuletón. Yo ya he reservado mesa en un argentino.
¿Qué piensas tú de este estudio?